La Provincia de Cádiz. Arte

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ARTES PLASTICAS - LA ESCULTURA

Sería interminable detallar las esculturas y pinturas que en sus templos, museos y colecciones privadas encierra la provincia de Cádiz. Un rápido recorrido, y por separado, nos llevaría a la segunda mitad de la Edad Media, siglos XIII y XIV, para encontrar las primeras imágenes tanto de culto religioso como artístico. "Santa María de España" -El Puerto de Santa María-, "Ntra. Sra. de Regla" -Chipiona-, y "Ntra. Sra. de la Merced" -Jerez de la Fra.-, abren esta serie de iconos medievales que se continuarán con crucificados, "Cristo de las Aguas" y "Cristo de la Viga" -Jerez- y otras representaciones marianas, ya en el siglo XV.

El Renacimiento impulsará el retablo como marco escultórico. Los retablos mayores de las iglesias de San Pedro y de Santa María -Arcos-, y de Santa María la Coronada -Medina- se destacan como los más valiosos y representativos de la época. Una práctica que encontrará en el de la Iglesia de San Miguel de Jerez la mejor imaginería barroca de la escuela Sevillana -Martínez Montañés y Arce-, y de la provincia, y al que seguirán otros como el de la Merced, también en Jerez, y los de Santa Cruz y Santo Domingo, ambos en Cádiz.

Los siglos del barroco, XVII y primera mitad del XVIII, dejarán también una interesantísima imaginería procesional y de bulto redondo, crucificados y nazarenos, vírgenes, apostolados y santos, en la que junto a los autores ya citados podemos destacar, entre otros, la participación de Francisco Villegas, Juan de Mesa, Alonso Cano, Pedro y Luisa Roldán y José Montes de Oca. A esta influencia Sevillana, que se reparte por toda la provincia, debemos incorporar en la capital la presencia italiana a partir de autores como Esteban de Frucos, Gaetano Patalano y otros.

La influencia de la Academia, primero, y la contemporaneidad, después, abrirá la escultura en los siglos XIX y XX a nuevas empresas. Así pues, y junto a una imaginiería religiosa y procesional, que llega hasta nuestros días con renovadas formas y autores, nos encontramos con el monumento público, que embellecerá nuestras calles y plazas, y la vanguardia escultórica que se adentrará en la investigación y el ensayo.

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